Estamos viviendo unos momentos muy extraños. Parece que somos los protagonistas de una película catastrofista de esas que hemos visto desde el sofá, pero que ahora, no consiste en apagar la televisión, o que se acabe porque… sigue, sigue… no es una película, es la realidad que nos está tocando vivir.

El gobierno toma medidas drásticas intentando que la población respete unas pautas para que todo se pueda gestionar lo mejor posible.

Unos estamos acostumbrados a los periodos de retiro en el hogar, lugar deseado de trabajo personal, de disfrute, constituyendo el entorno ideal.

Para otros, el techo se cae. La presión de la convivencia impuesta de manera ininterrumpida, los niños tratando de quemar los excedentes de energía por la falta de parque, colegio y patio.

Y sobre todos, sea cual sea la situación, la incertidumbre y el miedo.

Tan temible como la propia enfermedad es la incertidumbre y el miedo que está causando.

Mindfulness, la práctica de la atención plena, es una forma de relacionarte contigo, con los demás y con lo que ocurre desde un lugar diferente al de la mente que cavila, que rumia, que imagina, que hace mil asociaciones de ideas y que te lleva a realidades imaginadas insospechadas, temidas, que se abalanzan, te secuestran y añaden capas y capas de sufrimiento.

La realidad es la que hay. Mindfulness no es una forma de huida: a lo que te lleva es a vivir este instante exacto, desnudo, sin quitarle pero también sin ponerle. El sufrimiento que le añaden las capas y capas de la mente que cavila es absolutamente evitable

Tú eres consciente de lo que ocurre, de esa semilla de verdad, y tomas tus medidas de cautela, tus decisiones, quizá empiezas a elaborar proyectos que se acomoden a las nuevas previsiones.

Pero hasta ahí.

Utilizas tu mente para que te ayude a tomar las decisiones más benéficas para ti.
Lo que no permites es que la mente abra sus puertas a la fantasía, a la elucubración, al catastrofismo, a lo que no toca TU realidad en este instante.

Son legítimas tus emociones, incertidumbre, preocupación, miedo, tristeza… pero no permites que tu mente las alimente con pensamientos que hagan que se intensifiquen hasta el punto de de que te secuestren y te venzan.

Mindfulness es un ejercicio de auto dominio de la mente a través de la atención plena. Observar lo que ocurre en ella, ser consciente del material mental que produce, de las emociones que desencadena o retroalimenta, de las sensaciones corporales e inclinaciones de proceder, y conducir tu atención a tomar las riendas del momento a través de dirigirla a un foco elegido y permitir que se asiente, que cese la cadena de asociación libre y descontrolada de cavilaciones.

Ese foco al que rediriges tu mente puede ser a través de tu cuerpo, de tus sentidos… puedes focalizarte en el rico sabor y textura de una bebida o comida que estás tomando, la suavidad de tu piel, de la de tu hijo, del manto de tu mascota a través de su caricia. Puedes enfocarte en los sonidos que hay en este instante; en las sensaciones que te producen los colores y las formas de una imagen que te gusta o las que te produce el olor de tu perfume, del jabón al ducharte, del té caliente…

También puedes elegir la respiración para anclarte en sus sensaciones y de esa manera ayudar a tu mente a que se estabilice y detenga su cavilación.

 

PRÁCTICA GUIADA DE MINDFULNESS EN LA RESPIRACIÓN

 

Grabé una breve práctica guiada de Mindfulness en la respiración. A continuación puedes encontrarla:

 

Espero que a través de ella pueda ayudarte a gestionar momentos de intranquilidad y aportar descanso y serenidad a tu mente.

Desde casa, llevándoos en el corazón, con mis mejores deseos especialmente en estos momentos, un cálido abrazo.

Mercedes Rubio

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