Todavía se oye a muchos decir, “Bueno, el hombre siempre se ha ido adaptando”, “La tierra ha pasado por diferentes etapas pero es algo natural”, “Algo querrán sacar dramatizando con esto del cambio climático”…

El cambio climático y sus efectos son imposibles de ignorar. Afecta a todos los elementos de la vida humana, desde la salud física y mental hasta la interrupción económica global.

La falta de consciencia y comportamientos rutinarios

La inconsciencia es una forma de procesamiento mental que conduce a modos de pensar, sentir y hacer automáticos, a conductas rutinarias que no son objeto de reflexión y cuyos móviles no son fruto de decisión sino de costumbre.

Muchos no somos conscientes de las acciones diarias que son insostenibles, como tirar toda la basura en un contenedor, abrir el grifo y “olvidarlo”, el uso indiscriminado de los vehículos, mantener los motores encendidos mientras están estacionados, el uso excesivo de calefacciones comunes que necesitan abrir ventanas para aliviar el calor, el consumo de alimentos y productos sin tener en cuenta su forma de producción cuyo precio es la vejación humana, animal y de la naturaleza…

La atención plena conduce a la persona a ser consciente de lo que ocurre en cada momento y a obrar con conocimiento y decisión, comportamiento que promueve una relación responsable con uno mismo y con los demás.

La sostenibilidad ambiental es la consecuencia de vivir de forma responsable, honesta y valiente.

La práctica de Mindfulness, atención plena, ayuda a las personas a dejar de ser dirigidas por los pensamientos automáticos, abriéndose al cambio de comportamiento y teniendo la libertad para tomar decisiones diferentes.

Vivimos en un momento en que es urgente obrar de diferente manera.

Es primordial salir de nuestro individualismo, sentirnos más conectados y comprender el impacto del propio comportamiento en el entorno y en los demás.

La conciencia plena aumenta la percepción de la interconexión entre la naturaleza y la forma en que nuestras acciones que tienen un efecto directo en el medio ambiente y el ecosistema. Ello nos lleva a regular nuestro comportamiento y hacer que las respuestas sostenibles sean cada vez más nuestra opción.

El consumismo

La Tierra no puede soportar un uso ilimitado de los recursos naturales y estamos degradando nuestro entorno para producir bienes a un ritmo alarmante.

La atención plena promueve una mayor autoestima y una mayor satisfacción con la vida y con uno mismo, sin buscar la aprobación de los demás lo cual está muy relacionado con las tácticas publicitarias a través de cuyos productos ofrecen la satisfacción de las necesidades psicológicas y la realización personal.

Aparte, es más cómodo y barato tirar y comprar que reparar o aprovechar, pero…¿podría ser nuestra contribución “financiar” la continuidad aunque nos quedemos con la “cara segunda mano” o un objeto no tan a la última en vez de incrementar la basura o incentivar la carrera consumista?

El estrés roba espacio a la consciencia

El estrés dificulta hacer espacio para abordar más allá de la vorágine diaria temas sociales como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, pobreza y las desigualdades sociales

Cuando las necesidades básicas no están satisfechas, y una de ellas es vivir con una mínima calma,  el cuidado del medio ambiente probablemente sea en lo último que se piense.

La práctica de Mindfulness ayuda a gestionar todo aquello que nos desborda y permite hacer un espacio para una mirada clara, para, por una parte, no obviar la realidad, pero por otra, no dejarnos desbordar y paralizar.

La consciencia lleva a la aceptación, no en el sentido de resignación, sino en el sentido de “darnos cuenta” con nitidez de lo que hay, y a la acción. Sólo sobre una base de conocimiento se pueden tomar decisiones adecuadas.

Éste es el enfoque de la conciencia plena, a diferencia del enfoque de crisis o la motivación por el miedo, que a menudo se utiliza como manipulación en los medios de comunicación.

No es fácil, pero sí posible.

La conciencia plena, Mindfulness, es un estado que se desarrolla con un entrenamiento adecuado, como un músculo en el gimnasio. Pero hay que reconocer que es un reto comenzar a practicar. Al igual que el ejercicio físico, se necesita tiempo, dedicación y paciencia para desarrollar una mentalidad consciente.

¿Harán algo  los cambios de comportamientos individuales?

Como dice Andrew Olendzki  en su extraordinario libro, La mente que no limita:

“Miramos primero hacia nuestros gobernantes para que se hagan responsables de ayudar a limpiar nuestro desaguisado. Si ellos no se ocupan habría que recurrir a personas con puestos de influencia. Si ellos tampoco lo gestionan entonces depende de todos y cada uno de los individuos dar un paso adelante y echar una mano. Ya, no hay nadie más a quien pasarle la responsabilidad”.

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