A lo largo de tres artículos vamos a abordar el tema del resentimiento.

Dentro de los significados de  la palabra resentimiento, abordo el que abarca el sentimiento de hostilidad o aversión hacia una persona que ha causado daño; el odio e impotencia contra la causa de un mal recibido y que como consecuencia desemboca en la ira y no pocas veces en las ganas de venganza, en el deseo de que se produzca una consumación “justa” de manera que el sufrimiento del otro satisfaga el que infligió en su día. También la esperanza de que se arrepienta, de que le consuma el reconocimiento de su acción, de su comportamiento y se arrastre pidiendo perdón.

A través del resentimiento no sólo se recuerda sino que se revive repetidamente, entrando en bucle, buscando razones, redibujando escenarios, llegando a conclusiones o perdiéndose en la sinrazón. Y la emoción, como fondo del escenario, unas veces como detonante, otras como consecuencia, se va realimentando y al final, como melaza pegajosa, se establece como compañera.

En el resentimiento aparece la impotencia de no poder arreglar el pasado ni de resarcirse de la manera que uno necesita.

La rumiación se convierte en un canto de sirenas que seduce al principio pero que te aleja, te aleja del presente y vas cayendo en una profundidad oscura cada vez más indeseable pero a la vez más atenazante.

El resentimiento es una cuerda que te ata a aquel incidente, a aquella persona y los mantiene vivos en tu presente. Te quita la libertad y con ella, por supuesto, las posibilidades de paz y bienestar, las posibilidades de abrirte a un nuevo horizonte; no puedes soltar, estás secuestrado. Te quedaste en el pasado. A veces viajas al futuro pero no con esperanza sino con “lo que podría haber sido”, o incluso, “lo que ahora debería ser”, fruto de esa violencia interna alimentada en cada viaje mental.

Y aun llegando a veces a materializar acciones dirigidas a resarcir el mal recibido, el sentimiento que prevalece es el de víctima frente al agresor. Es como un pozo sin fondo, nunca es suficiente para poder compensar la ofensa. Y la violencia interna sigue alimentándose.

Eso es esclavitud, eso es incapacitación, eso es reacción.

 

Con mis mejores deseos,

Mercedes Rubio

Silencio Mindfulness
Espacio de bienestar y control del estrés en Soria

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