Estudiantes, opositores, músicos, intérpretes, profesores, profesionales de diferentes ámbitos se lamentan de la falta de eficacia, del secuestro mental por los pensamientos que vienen y van… “¡no me centro!”

Incluso la realización de tareas que debieran producir satisfacción por su naturaleza vocacional y no tendrían que plantear problemas de atención… ¡y no!, todo es un ir y venir de pensamientos que impide la concentración y lleva como una pendiente resbaladiza a la frustración.

¿Qué está fallando? La atención.

La atención es como un músculo que estará más o menos tonificado y será más o menos eficaz en función de lo entrenado que haya sido.

Entre el público que asistía a una carrera estaba sentada junto a un amigo sacerdote la madre de uno de los atletas que iba en los últimos puestos. Viendo la falta de tono de su hijo le dijo al sacerdote… por favor padre, haga una oración para que mi hijo avance, a lo que el sacerdote le respondió: desde luego, pero lo pondría más fácil si entrenara.

Pensar, “yo soy así”, “yo no soy de concentrarme”, “soy dispers@”, e invertir horas en abundancia para intentar compensar la falta de eficacia, eso sólo conduce al agotamiento, a la pérdida de alegría e interés por lo que se hace y a la frustración por los malos resultados

¿Y a qué viene la anécdota del atleta? A la necesidad del entrenamiento de la atención. No consiste en pasar horas en el estudio o en el trabajo sino en realizar un entrenamiento bien dirigido con aquello que marcará la diferencia en la calidad del desempeño. Se trata de mejorar la herramienta que necesitamos para funcionar bien: la atención.

Para ello hacen falta varios aspectos:

  1. Motivación y determinación
  2. Un/a instructor/a cualificad@ que te marque un entrenamiento efectivo
  3. Practicar, “entrenar”

Te ofrecerá beneficios no sólo en el campo que te ha movido a tomar la decisión de mejorar tu atención, sino también en muchas otras facetas de tu vida.

No estamos compartimentados sino que todo lo que forma parte de nuestro yo se retroalimenta, tanto en sentido positivo como negativo.

Lo maravilloso es que cuando salta una alarma, le hacemos caso y nos ponemos manos a la obra para mejorar, todo en nosotros mejora.

Éste es el propósito del grupo de trabajo “Ejercitar la atención” de Silencio Mindfulness.

Ahora puede ser un buen momento para plantearte, como parte de los objetivos de este curso, entrenar tu atención, hacer de ella una buena herramienta que te ayude a optimizar tu tiempo y a descubrir cómo puede mejorar tu vida. Puedes consultar los horarios aquí

 

Foto de Flor creado por gpointstudio – www.freepik.es

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