Quieres llegar a todo pero la presión es alta, el tiempo no llega y el cansancio acecha.

A veces te cuesta pensar con claridad, muchos momentos desbordan, empiezas a sentir inseguridad, auto crítica, vulnerabilidad.

  • Quizá estudiando, no te entra una palabra más
  • Elaborando un proyecto o una reunión las ideas no vienen
  • Tienes que tomar una decisión y no sabes por dónde…

Es como si en la cabeza algo se apretara y no permitiera ni pensar ni entender con claridad.

Estas sensaciones tan desagradables que pueden llegar a hacerte sentir atrapad@ son un síntoma frecuente del estrés y ansiedad.

Se pueden manifestar en cualquier contexto (relaciones, estudios, trabajo) y en los momentos más inoportunos (en una cita importante, ante un examen, en una conferencia, un plazo que apremia).

El bloqueo mental es un mecanismo de defensa. La mente sopesa entre exigencia y recursos, determina la situación como amenazante y el estrés, como reacción de supervivencia, se dispara con todo su mecanismo físico, emocional y mental.

Es importante no obviar esta señal de alarma porque puede desembocar en emociones como la inseguridad, el miedo, la tristeza, el enfado, la baja autoestima, la culpa… Los motivos no tratados que llevan a los bloqueos puntuales pueden conducir a estados de dificultad crecientes de sentir, de pensar, de relacionarte de decidir y actuar. Es importante detener una espiral tan dañina.

La buena noticia es que este estado, aunque tan desagradable, te está indicando que tu forma de manejar algunos aspectos de la vida no es la adecuada y puedes hacer de ello un punto de inflexión, una oportunidad para cambiar, crecer, mejorar y salir de esta situación fortalecid@.

Pero necesitas recursos para poder reconducir esta situación, aprender de ti y potenciar esas habilidades que tienes pero que es necesario reconocer y cultivar.

El entrenamiento de la atención plena, Mindfulness, es un recurso óptimo para poder conectar con lo que ocurre en tu mente, en tus emociones, en tu cuerpo. Detectar qué desencadena estos estados en ti, qué es lo que propicia y cómo puedes modificar tu manera de percibir las circunstancias a las que te enfrentas de manera saludable y eficaz.

Tú no tienes control directo con el exterior, pero SÍ puedes desarrollar una manera diferente de relacionarte con ello hasta el punto de llegar a sentir que las circunstancias, las personas que te rodean han cambiado, pero quien ha cambiado eres tú. Y aunque no tengamos control sobre lo externo SÍ influimos , pues estamos interconectados, y nuestra forma diferente de sentir, pensar y actuar provoca también un efecto “espejo” diferente.

Con mis mejores deseos de aportar luz a quienes estáis pasando por un momento así o sufrís por alguien querido que pasa por esta dificultad.

Mercedes Rubio

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