En este momento nos vemos expuestos a una situación todavía no resuelta, a la que nos tenemos que incorporar tras este largo confinamiento. Este “salir” del confinamiento e incorporarnos supone una transición. Para algunos será suave y deseada, pero para otros será algo difícil y acompañada de dolor y de dificultades.

Muchas personas necesitan ayuda para recuperar el pulso de la vida.

No hablamos de que lo que vayamos a encontrar sea lo de antes o diferente, está claro que cada uno lo está viviendo de muy diferentes maneras.

De lo que se trata es de ¿Cómo me incorporo yo al “día de después”?

Ante el primer impacto de la pandemia todos tuvimos que desarrollar recursos para poder afrontarla, pero esta situación al prolongarse en el tiempo ha desembocado en una fase de agotamiento que está pasando y va a pasar factura tanto física como emocionalmente.

Y a ello añadir la presión de “no puedes quedarte parado, hay que seguir…”

Personas extenuadas de la gran labor que han ofrecido a la sociedad, personas que sufrieron la enfermedad y todavía su salud no está totalmente restaurada. Personas con enfermos en casa, con niños, con familias numerosas, con personas problemáticas. Personas aisladas, algunas viviendo en absoluta soledad el duelo de quien no se han podido despedir.

Personas con especial necesidad de movilidad por salud y edad ahora físicamente resentidas.

Personas sin trabajo. Personas que necesitan reinventarse porque “se acabó lo que tenían”, económica, física, emocionalmente…

Es legítimo sentirse hundido, fracasado, desorientado… pero una vez que hemos reconocido ese estado, acompañados de toda la incertidumbre, incluso, dolor, miedo, estrés, ansiedad, una depresión que se empieza a asomar… es necesario buscar cómo puedo ayudarme para empezar a incorporarme.

La única ayuda que no nos va a fallar es la que sólo nosotros podamos cultivar.

Necesitamos en medio de toda esta vorágine crear momentos de silencio interior para encender la luz y ver qué hay en nosotros, explorar nuestro espacio e ir descubriendo todos los recursos que tenemos para podernos relacionar con lo que hay desde la consciencia, con una vista clara, despejando toda la niebla incluso oscuridad a la que las emociones desbalanceadas nos abocan.

Hay ámbitos en los que no podemos incidir (el virus sigue, no puedo recuperar mi trabajo, mi ser querido ya no está…) pero lo que sí podemos transformar es nuestra manera de relacionarnos con la situación.

Puedo rescatar de mi interior cariño y comprensión hacia mí, fuerza para levantarme y creatividad para reinventarme.

Es el regalo que está aguardándome si me permito espacios de silencio e introspección para que mi mente y emociones se vayan asentando y así mi interior se aclare, y sobre todo, mi mirada, y pueda VER todos los recursos que hay en ese espacio, que hay en mi.

Hacer este silencio y encender la lámpara de la consciencia es algo que se puede aprender. La atención plena, Mindfulness, nos ofrece este aprendizaje, asequible para todos, para poder serenarnos lo primero, para identificar qué emociones hay en nosotros, lo beneficiosas que son y lo esencial que es experimentarlas pero también darnos cuenta de en qué punto no supimos manejarlas, y en vez de ayudarnos nos desbordaron.

Mindfulness nos enseña paso a paso a encontrarnos con nosotros, no a anestesiarnos, sino a vivir la realidad pero desde la serenidad, aprendiendo a coger las riendas y no permitiendo que las emociones, el estrés, la ansiedad tomen la dirección de nuestra vida.

A través de nuestro centro físico Silencio Mindfulness en Soria, o a través del online, tienes a tu disposición un abanico de propuestas que responderán a tus necesidades específicas. Desde aprender a relajarte, en quietud o a través del movimiento consciente; aprender a desarrollar tu atención para no quedarte atascado en el pasado o en las elucubraciones del futuro; aprender a controlar el estrés y la ansiedad; aprender a gestionar tu dolor emocional producido por una pérdida, de un ser querido, de una relación, del trabajo, de la salud, de un rol social; aprender a comunicarte de manera consciente, pacífica y efectiva para hacerte entender y aplacar el malestar que ha desatado la convivencia impuesta agravada por las circunstancias complicadas.

Puedes hacerlo a través de programas intensivos o de clases espaciadas, con más personas o tú sólo…, según tus necesidades y expectativas encontrarás la manera que se acomoda a ti.

Mi deseo personal y mi compromiso profesional es que tu vida mejore.

Tienes mi teléfono y mi correo electrónico para poder contactarme.

Será un placer conocerte y junt@s encontraremos lo que en este momento te puede ayudar.

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